En medio de las tormentas de la vida, encontrar calma y esperanza puede ser un desafío. Pero el Presidente Javier Figueroa, Consejero de la Misión Quito, comparte cómo la indexación, parte vital de la Obra de Templo e Historia Familiar, puede traer consuelo y dirección.

«El Señor ha manifestado que cada obrero es digno de su salario,» dice el Presidente Figueroa, «por lo que al trabajar en indexación tenemos el privilegio de ayudar al Salvador en esta Su obra.»

La indexación es una labor significativa que permite a los individuos contribuir a la genealogía y la historia familiar. Además de su importancia en la obra del templo, el Presidente Figueroa destaca cómo esta labor puede ser un bálsamo en tiempos difíciles.

«Si te sientes agobiado por las diversas circunstancias que puedes pasar en este mundo, te invito a indexar, te prometo que serás consolado,» alienta. «Si estás pasando por tribulaciones, indexa, el Señor te dará la calma que necesitas y si tienes problemas que los ves muy grandes, indexa, el Señor te dará la sabiduría necesaria y la calma requerida para poder resolverlos.»

El testimonio del Presidente Figueroa es un recordatorio de que la indexación no es solo una labor mecánica, sino una obra llena de significado espiritual y promesas divinas. A través de esta labor, él ha experimentado el cumplimiento de esas promesas en su propia vida.

«A través de la indexación he visto en mi vida el cumplimiento de cada una de esas promesas. Indexar trae gozo a nuestra vida y esperanza a aquellos que ya han pasado al otro lado del velo.«

La indexación no solo enriquece nuestras vidas, sino que también ofrece esperanza y consuelo a aquellos que han fallecido. Cada nombre indexado es un paso más hacia la conexión con nuestros antepasados y la realización de ordenanzas salvadoras.

Así que, si buscas paz en medio de las tormentas o respuestas en tiempos de dificultad, considera la indexación. Como promete el Presidente Figueroa, es una obra que trae gozo a nuestra vida y esperanza a aquellos que ya han pasado al otro lado del velo.